Sindicalismo 310

Viernes, 20 Junio   

El comentarista y traductor D. Adolfo Posada, de una traducción que realizo del escritor Duguit, opone esta glosa, que es el sentido común hecho verbo: “ se puede pensar que la personalidad individual que destruyo revolucionariamente al antiguo régimen, por opresor de su originalidad y de su conciencia, consentiría la tiranía de los Sindicatos? ¿ y no es evide3nte el peligro de esta tiranía? ¿ valía la pena de destruir al Estado regalista y napoleónico, para crear la absorción y el dominio político y social sindicalista?

En esta sustitución del derecho subjetivo por objetivo, en esta suplantación del Estado-poder por el poder de las profesiones, ¿ que papel incumbe a la abogacía?

Me atrevo a afirmar que ninguno, precisamente porque en toda lucha de ideas, de sistemas o de intereses, es aquélla la gran receptora de todas las tesis y no puede hipotecarse a una determinada. Y esto, por la razón de que los Abogados no han de ser nunca los combatientes en nombre propio, sino guías y defensores de las múltiples tendencias ajenas; labor imposible si todos se alistaran bajo las banderas de una sola tendencia.