Régimen económico

Martes, 8 Julio   

Las barreras jurídicas con las que se encuentran las conocidas ‘uniones de hecho’ aún son muchas. Sin embargo, y a pesar de que el matrimonio continua siendo la forma de unión predominante en nuestra sociedad, los cambios a los que se ha visto sometida ésta unión en los últimos cincuenta años ha obligado a las autoridades públicas a plantearse la posibilidad de aceptar otro tipo de convivencia que no está ni regulada ni prohibida en derecho, simplemente es ajurídica.

Comunidades autónomas como Andalucía, Canarias, Madrid, Valencia, Baleares, Asturias, País Vasco y Extremadura ya cuentan con una ley que regula la eficacia jurídica de las parejas de hecho y sienta las bases para un camino que se prevé largo, pero más despejado.

El régimen económico de las parejas de hecho y, sobre todo el tema hereditario es, sin lugar a dudas, uno de los aspectos que más preocupa a las personas que se encuentran en esta situación. El principio general opta por la libertad de pactos, siempre y cuando no atente contra el derecho de ninguna de las partes. Es la propia pareja quien puede y debe estipular el régimen de convivencia que más se adecue a su situación. Tal y como explica la abogada Nuria Chamorro, experta en derecho de familia, “los problemas legales que se plantean a las parejas de hecho, por lo que a los miembros de la misma se refiere, sean homosexuales o heterosexuales, sólo se resuelven si la pareja cuando se constituye sienta unas bases legales de su concreta regulación”. Es decir, sólo los miembros de una pareja de hecho tendrán los mismos derechos que un matrimonio si ellos mismos los regulan en sentido expreso.

Para ello, deben inscribirse en el Registro de Parejas de Hecho de la comunidad en la que viven y sería aconsejable que firmasen ante notario lo que podría denominarse un convenio de participación en unión de vida y de bienes, a fin de dejar constancia de cual es el régimen económico por el que pretenden que se regule su unión. “Deben expresar si es voluntad de los convivientes que las ganancias obtenidas por cualquiera de ellos se repartan entre ambos en lo sucesivo, en razón de la convivencia que los une o, por el contrario, dejar constancia que pretenden una separación absoluta de bienes o un régimen de participación en las ganancias del otro miembro”, explica Chamorro.

Este documento será fundamental si al fallecimiento de uno de los miembros, el otro desea convertirse en heredero. En él debe constar la fecha de inicio de la convivencia, el régimen económico por el que se va a regir la unión, las normas que se van a aplicar, en qué casos se va a extinguir, cómo se va a liquidar, los poderes de disposición y cómo se van a pagar los gastos derivados de la convivencia.