Reconsiderando las Leyes Antiinmigrantes Fresno

Martes, 8 Julio   

Parecía una solución sencilla. Si el gobierno federal no logra resolver los problemas provocados por el resquebrajado sistema migratorio, entonces las ciudades tomarían la ley en sus propias manos aprobando ordenanzas locales que les harían tan difícil la vida a los indocumentados que se irían de allí.

De vuelta al principio

Así es cómo decenas de municipios a través del país intentaron resolver el lío. Sin embargo, ahora algunas de esas ciudades están reconsiderando su estrategia.

Entre aquellos que están dando marcha atrás a sus leyes contra los inmigrantes esta el municipio de Riverside, en Nueva Jersey.

Riverside fue el primero en el estado en aprobar legislación que multaría a quienes emplearan o proporcionaran una vivienda a inmigrantes indocumentados.

Pero su ley nunca pudo ser implementada. No sólo fue retada en las cortes por grupos de derechos civiles, sino que las autoridades locales no tardaron en darse cuenta que el costo social, económico y legal de seguir adelante con su ordenanza podría ser mayor que sus ventajas.

Riverside empezaba ser conocida como una ciudad racista.

Se cree que la mitad de los casi de ocho mil residentes de Riverside eran indocumentados, mayormente de Portugal y del Brasil. Echarlos de la ciudad llevó al cierre de varios negocios y causo la escasez de trabajadores elegibles en ciertas industrias.

No valía la pena, decidieron gastar miles y miles de dólares en defender lo qué parecía indefendible, arriesgar el presupuesto de la ciudad y caer en la bancarrota.

Después de todo, Riverside podría enfrentar el mismo destino que Hazleton, Pennsylvania.

En Hazleton, esfuerzos para multar a los negocios que emplearan a trabajadores indocumentados y los propietarios que alquilaran residencias fueron declarados anticonstitucionales en las cortes, no una sino dos veces.