Parodia Judicial en Guantánamo Abogacia Houston

Martes, 8 Julio   

BASE DE GUANTÁNAMO - Los juicios en la base naval norteamericana de Guantánamo, donde más de 400 detenidos sobreviven sin derechos en un limbo jurídico, son un mero simulacro de justicia.

No conocen los cargos que se les imputan, ni son representados por abogados, ni han podido recurrir su reclusión, decretada en el marco de guerra contra el terror lanzada por George Bush tras el 11-S.

El escenario

EL PAÍS pudo asistir a uno de estos procesos y recorrer las instalaciones de un centro de detención donde los internos son clasificados según su peligrosidad. Algunos ni siquiera tienen derecho a sábanas, mantas o cepillo de dientes. Ninguno puede pedir explicaciones porque se hallan atrapados en este gulag de nuestro tiempo.

Las iguanas tienen en Guantánamo más derechos que los detenidos en el gulag de nuestro tiempo. Como la especie protegida que son, por las carreteras de la base estadounidense en Cuba tiene que conducirse a menos de 40 kilómetros por hora para evitar atropellarlas.

Cuando las prisas, el despiste o la crueldad de algún soldado no respetan ese límite y alguno de estos saurios resulta aplastado, el infractor debe pagar 10.000 dólares de multa. A orillas del idílico Caribe, se levanta un centro de detención que ha secuestrado al mundo en algo más de cuatro años la existencia de unas 800 personas.

“Algo más de 430 o algo menos de esa cifra son los detenidos que están ahora aquí, el resto han sido liberados”, concede enigmático el general Edward Leacock, segundo en la cadena de mando al frente del escenario de la pesadilla que es Guantánamo.